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Optimización de recursos en farmacias: haciendo más con menos

30 de octubre de 2025
Optimización de recursos en farmacias Diego Alva

En el contexto actual, donde la presión sobre los costos operativos es creciente y los márgenes se vuelven más ajustados, la optimización de recursos se convierte en una necesidad estratégica para las farmacias. No se trata solo de recortar gastos, sino de rediseñar procesos, mejorar la eficiencia y usar la tecnología para lograr más con menos esfuerzo, impacto y capital.

La transformación impuesta por el entorno sanitario

Las farmacias enfrentan múltiples retos simultáneos: aumentos en los costos de materias primas y logística, presión regulatoria creciente, cambios en los hábitos del consumidor y competencia digital. En este escenario, no basta con reaccionar: es indispensable anticipar. Por ejemplo, un estudio de McKinsey sobre oportunidades no explotadas en farmacias hospitalarias, destaca que la “optimización de costos” está entre las prioridades principales de los líderes del sector, y que una gestión proactiva del inventario puede reducir desperdicios y mejorar márgenes.

Además, en la industria farmacéutica más amplia, el auge de tecnologías como inteligencia artificial y análisis avanzado está permitiendo mejorar rendimiento sin inversiones de capital masiva. Esta misma consultora señala que la aplicación de la IA y analítica avanzada en la producción biofarmacéutica puede “optimizar recursos existentes y mejorar el rendimiento (throughput)” sin necesidad de expansión física inmediata.

Esto implica que, con herramientas inteligentes, las farmacias pueden aumentar su eficacia operativa sin multiplicar costos.

Rediseño de procesos y eficiencia operativa como parte de la optimización de procesos

Para lograr una auténtica optimización de recursos, las farmacias deben revisar sus procesos operativos con la mirada del valor. El enfoque no está en eliminar tareas arbitrarias, sino en redefinir el flujo de actividades, eliminando desperdicios, redundancias y tiempos muertos. En el contexto de la salud, Harvard Business Review enfatiza que muchas iniciativas fallan por no abordar primero cultura, liderazgo y la transformación sistémica, no solo ajustes superficiales.

En las farmacias, al replantear procesos de recepción de productos, almacenamiento, picking, despacho y facturación, se puede reducir el esfuerzo manual, minimizar errores y liberar recursos

humanos para tareas de mayor valor (asesoría farmacéutica, gestión de clientes, seguimiento de pacientes).

La aplicación de metodologías lean o de mejora continua permite estandarizar mejores prácticas, acortar ciclos operativos y elevar la calidad. Esta transformación, combinada con monitoreo de indicadores clave (tiempo por operación, tasa de errores, sobrecostos), aparece como base para la optimización de recursos real y sostenible.

Tecnología como palanca esencial

La tecnología juega un papel decisivo cuando se busca hacer más con menos. Plataformas integradas de gestión permiten consolidar datos operativos, monitorear indicadores en tiempo real y ajustar decisiones de forma ágil. Por ejemplo, McKesson, líder mundial en servicios de salud que distribuye medicamentos y productos médicos, propone soluciones para “optimizar inventario y habilitar decisiones basadas en datos” en el mercado retail farmacéutico.

Según un informe de McKesson (2024), la modernización de las farmacias pasa por adoptar plataformas integradas capaces de consolidar información de ventas, inventarios y abastecimiento en un solo sistema. Estas soluciones permiten tomar decisiones basadas en datos en lugar de suposiciones, reduciendo desperdicios, optimizando inventarios y asignando mejor el tiempo del personal. En palabras del estudio, “las farmacias que utilizan herramientas analíticas avanzadas logran optimizar recursos, mejorar márgenes y liberar capital para reinvertir en atención al paciente”. En otros términos, la optimización de recursos no depende solo de reducir costos, sino de usar la tecnología para multiplicar el impacto de cada sol invertido.

Otra dimensión relevante es la analítica predictiva: prever demanda, estacionalidades, tendencias emergentes y roturas para anticipar decisiones. En salud digital, un informe de Harvard Business Review remarca que la integración y uso de datos es hoy prioridad para las organizaciones sanitarias: el 94 % de los participantes de una encuesta reconoce que el enfoque de datos está abriendo nuevas oportunidades.

Enfoque estratégico: priorización y gobernanza

No todos los recursos merecen la misma atención. Parte de la optimización de recursos es decidir dónde invertir esfuerzo, dónde automatizar y dónde mantener supervisión humana. Esto implica segmentar productos, procesos críticos y puntos de control, de modo que los recursos más limitados se vuelquen a lo más estratégico.

También es clave establecer estructuras de gobernanza para revisar iniciativas, medir resultados y alimentar un ciclo de mejora continua. En escenarios complejos como el sanitario, la transformación no avanza sin liderazgo comprometido, alineamiento interno y cultura de innovación.

Beneficios tangibles y sostenibilidad

Cuando la optimización de recursos se aborda con rigor, los beneficios se manifiestan rápidamente: menores costos operativos, mejor rotación de inventarios, reducción de pérdidas por vencimiento o quiebres, mayor eficiencia del personal y mejor experiencia del cliente. Pero, además, se construye una base para escalar, adaptarse y sostener competitividad en el tiempo.

Para farmacias que buscan asumir un rol estratégico en el ecosistema salud, esta optimización no es un lujo, es un requisito de sostenibilidad. Quien aprende a hacer más con menos —sin sacrificar calidad ni seguridad— adquiere una ventaja durable frente a competidores tradicionales o digitales.

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