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Transparencia en tiempos digitales: cómo gestionar una denuncia y evitar la desinformación

22 de noviembre de 2025
Cómo gestionar una Denuncia Diego Alva Lizárraga

Saber cómo gestionar una denuncia es importante. En la era digital, una sola publicación puede multiplicarse en segundos y afectar la reputación de cualquier persona o institución. Por eso, saber cómo actuar ante una denuncia o ante cualquier señalamiento público se ha vuelto un tema de responsabilidad y estrategia comunicacional.

La verdad es que, en un entorno saturado de información, la línea entre la libertad de expresión y la desinformación puede volverse difusa, y la única defensa sostenible es la transparencia.

La importancia de la verificación antes de gestionar una denuncia

De acuerdo con el informe “How misinformation spreads on social media—and what to do about it” publicado por Harvard Kennedy School Misinformation Review (2023), las noticias falsas se propagan un 70% más rápido que las verdaderas en redes sociales, principalmente cuando involucran emociones fuertes o nombres reconocibles.

Por eso, ante una denuncia, lo primero no debe ser reaccionar impulsivamente, sino activar mecanismos institucionales de verificación y comunicación responsable. La verdad no se defiende con silencio, sino con información comprobable y una narrativa basada en hechos.

Una organización que maneja procesos de compliance, protocolos de investigación interna y políticas de comunicación transparente está mejor preparada para enfrentar cualquier cuestionamiento sin que este escale a desinformación.

La responsabilidad digital de los líderes

En un contexto donde cada comentario puede viralizarse, los líderes empresariales deben asumir un rol activo en la gestión de su reputación y la de su empresa. La transparencia, la coherencia y la capacidad de respuesta son claves para transformar una denuncia en una oportunidad para reforzar la confianza pública.

Según el Edelman Trust Barometer 2024, el 63% de las personas confía más en compañías cuyos directivos comunican de forma abierta en situaciones de crisis o controversia. Esta estadística demuestra que hablar con claridad —sin evadir ni dramatizar— genera más credibilidad que el silencio.

Una comunicación basada en datos verificables, acompañada de canales oficiales de información, permite que las audiencias distingan entre un proceso formal y una manipulación mediática. La verdad, cuando se muestra con evidencia, termina imponiéndose.

Cómo proteger la reputación

Gestionar una denuncia adecuadamente no significa ocultar información, sino garantizar que cada proceso respete los principios del debido proceso, la presunción de inocencia y el derecho a la verdad.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU DH, 2022), en su documento “Presumption of Innocence and Protection of Reputation”, enfatiza que las instituciones y medios deben evitar juicios anticipados que puedan dañar irreversiblemente la imagen de una persona.

En ese sentido, los líderes que apuestan por la transparencia y la ética corporativa demuestran madurez institucional. No se trata solo de responder a una denuncia, sino de construir una cultura que priorice los hechos, respete los procedimientos y promueva la confianza pública.

Educación digital

La desinformación es hoy uno de los principales riesgos para las organizaciones. Una compañía o persona pública puede verse afectada por contenidos falsos, manipulados o descontextualizados. Según el artículo “Countering Disinformation in the Age of AI” publicado por UNESCO (2024), fortalecer la alfabetización mediática, verificar fuentes y diversificar los canales de comunicación son pasos esenciales para mitigar los impactos de campañas falsas.

En este contexto, una denuncia mal interpretada o manipulada puede corregirse con educación digital y evidencia verificable. La transparencia se convierte, así, en la mejor defensa. Gestionar una denuncia con profesionalismo significa confiar en los procesos, respetar los derechos y comunicar con responsabilidad. La verdad, respaldada por pruebas y coherencia, siempre encuentra su camino. Las organizaciones que entienden esto fortalecen su reputación, su legitimidad y el vínculo más valioso de todos: la confianza del público.

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